sábado, 18 de novembro de 2017

Un tablao flamenco en Las Vegas por Alejandro Sanz

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Una decena de estrellas de la música latina rinden homenaje al músico español a través de sus canciones en un emotivo concierto

Un mantón de Manila se ha plantado sobre la moqueta roja y dorada de los casinos, sobre las lentejuelas y el neón. Retiembla el piso con el zapateado y las bulerías. Las Vegas se pone flamenca un rato para brindar por Alejandro Sanz. Este miércoles ha recibido el Grammy Latino a la Persona del Año, un premio que reconoce toda su trayectoria, y para celebrarlo, una decena de artistas y amigos del músico español han entonado sus canciones entre lágrimas y abrazos. Fuera le esperan impacientes Despacito y Felices los 4, pero durante una pequeña pausa se regresa al pasado, a la banda sonora de una generación.
Natalia Lafourcade no puede cantar. Ha abierto uno de los eventos más importantes de la gran fiesta de la música latina y en medio de su actuación, se ha quedado muda. "No puedo, estoy muy nerviosa. No puedo", alcanza a decir. Llora y baja a abrazar a Alejandro Sanz. Y él, como si estuvieran en el salón de su casa —pues este evento no se retransmitirá en ningún sitio— se levanta, se acerca a ella, y le da un beso. "Vamos otra vez", decide la mexicana. Porque Alejandro Sanz esta noche no era el exitoso músico español que abrió un trascendente camino entre la música latinoamericana y la española, encumbrado como un triunfador en las dos orillas del Atlántico. Era un padre, un hermano. "Un maestro", como insistieron Luis Fonsi y Manuel Medrano. Y ninguno de los que subió a cantarle este miércoles pudo contener la emoción. El concierto comenzó igual que terminó: con un exceso de lágrimas. Un mantón de Manila se ha plantado sobre la moqueta roja y dorada de los casinos, sobre las lentejuelas y el neón. Retiembla el piso con el zapateado y las bulerías. Las Vegas se pone flamenca un rato para brindar por Alejandro Sanz. Este miércoles ha recibido el Grammy Latino a la Persona del Año, un premio que reconoce toda su trayectoria, y para celebrarlo, una decena de artistas y amigos del músico español han entonado sus canciones entre lágrimas y abrazos. Fuera le esperan impacientes Despacito y Felices los 4, pero durante una pequeña pausa se regresa al pasado, a la banda sonora de una generación.
Natalia Lafourcade no puede cantar. Ha abierto uno de los eventos más importantes de la gran fiesta de la música latina y en medio de su actuación, se ha quedado muda. "No puedo, estoy muy nerviosa. No puedo", alcanza a decir. Llora y baja a abrazar a Alejandro Sanz. Y él, como si estuvieran en el salón de su casa —pues este evento no se retransmitirá en ningún sitio— se levanta, se acerca a ella, y le da un beso. "Vamos otra vez", decide la mexicana. Porque Alejandro Sanz esta noche no era el exitoso músico español que abrió un trascendente camino entre la música latinoamericana y la española, encumbrado como un triunfador en las dos orillas del Atlántico. Era un padre, un hermano. "Un maestro", como insistieron Luis Fonsi y Manuel Medrano. Y ninguno de los que subió a cantarle este miércoles pudo contener la emoción. El concierto comenzó igual que terminó: con un exceso de lágrimas. Fonte: https://elpais.com/cultura/2017/11/16/actualidad/1510814391_090067.htmlhttps://elpais.com/cultura/2017/11/16/actualidad/1510814391_090067.html

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